3/9/11

Al contemplar una obra de arte, lo primero que hay que preguntarse es:¿De qué  trata? Una vez aclarado el contenido, se debe considerar cómo ordenó el artista los elementos de la obra, es decir, la composición. Tanto si es una pintura abstracta o con figuras, un paisaje o un bodegón, tiene que funcionar como un todo en el que cualidades como el color, la luz y las sombras también desempeñan un papel importante.

RETRATOS
Aún sabiendo que un retrato el rostro será siempre el centro de atención, el artista tiene que pensar en la mejor manera de presentar el modelo. La realización de un retrato va más allá de lo fidedigno del resultado. El tamaño, la escala, el formato y el punto de vista son siempre importantes, y en el caso del retrato, la pose y los accesorios dependen de lo que el artista y el modelo quieran transmitir. Sólo cuando es el modelo quien encarga el retrato, su opinión sobre la composición cuenta.

Formato
La forma clásica de un retrato es un rectángulo vertical, es decir, más alto que ancho. Un busto (la cabeza y los hombros) encaja bien en este formato sin djar grandes espacios vacíos a los lados o sobre la cabeza. El formato ovalado es menos habitual, aunque también resulta idóneo para las proporciones humanas. No siempre los artistas eligen el formato clásico, sobre todo si desean situar al retratado en un entorno concreto o más amplio.

 

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